Ensueño bajo el paraíso

Mediodía de verano en la capital. Cemento y esmog. Espero en la plaza la hora de volver a la oficina. Mi mirada baila por el espacio. Entrecierro los ojos. La brisa trae un intenso aroma a jazmines que me envuelve como una caricia y despierta mis sentidos. Busco ávido alrededor. Y la veo, recostada en una manta roja bajo la sombra del paraíso. Un Rodin de porcelana blanca, Continuar leyendo «Ensueño bajo el paraíso»

La canción que no cantamos

Imaginaba tu rostro cuando tomé la guitarra y rasgueé las notas de esa canción que no cantamos, pero que envolvía cada uno de nuestros encuentros.

Nunca la cantamos porque las bocas solo hurgaban los huecos, y los labios se abrían nada más que para murmurar te quiero. Y los cuerpos la danzaban sobre la cama, y las sábanas cómplices la escondían entre los sudores.

Te veo llegar y tu sonrisa me abraza. Y mi guitarra presiente que hoy tampoco cantaremos nuestra canción.

 

Marta

La taza roja

Su figura se cortaba sobre el mármol blanco veteado de grises de la mesa del living. De su boca volcánica un humo espeso, como el despertar apurado, jugaba jeroglíficos en el aire. Casi con insolencia me miraba. Mi cabeza, independiente, se balanceaba hacia un lado y hacia el otro. Dos contendientes afilando garras.

Era el amanecer de una noche larga. Una noche que, en su azul profundo, había intentado cerrar mis pensamientos, hacerlos claudicar. Tan fatua. Nunca ceja en el intento. Continuar leyendo «La taza roja»

Como la brisa del sur

Siempre que Mecha hace su entrada en el salón, una nube de aroma a lavanda la sigue. Y ante mis ojos, romántico sin remedio, es como si una estrella fugaz cayera en la inmensidad del cielo pueblerino. 

Dicen que no usa perfume. Dicen que es el aroma de un jabón que se fabricaba hace años. Dicen que ya es imposible conseguirlo. Algunos rumoran en voz muy baja que lo fabrica ella con una fórmula secreta atesorada por generaciones en su familia.

Y como en esta cuestión del rumor cabe lo que la imaginación entrame, mil y ninguna son las posibilidades de certeza.

Hoy entró radiante. Me di vuelta y la seguí con la mirada. A su aroma, lo acompañaba una blusa de lino natural que se deslizaba sobre una pollera a lunares blancos y negros. La tela de la falda se movía como si la acariciara una suave ráfaga del viento surero que mueve a las glicinas en las tardes de verano. Continuar leyendo «Como la brisa del sur»

Reflexión

Ayer tuve el enorme placer de publicar el  cuento «Autorretrato»,  de la escritora  Paola Vicenzi.  Ella es mi guía en este camino de la palabra escrita, desde hace más de dos años. A su lado crecí y aprendí  a creer en mis decires.  Me alentó a editar mi primer libro y a crear este espacio.  Pao, gracias por tu calidez y por tu saber.